miércoles, 26 de octubre de 2011

Capítulo 13.

Noto como me arde la cara ante su descarada petición. Debo de estar colorada, pero espero que con la poca luz que hay en la cabaña no lo haya notado.
¿Cómo le voy a decir que no, cuando me mira con esos dos pedazos de cielo?
-De acuerdo-murmuro.
Me siento de nuevo en la camilla y me vuelvo a cubrir todo el cuerpo con la toalla.
Eric no dice una palabra. Mira al mar con actitud relajada mientras come.
Nos quedamos así, sin hablar durante un rato, hasta que por fin él abre la boca para decirme señalando al mar:
-¿Ves la estela que dibuja la luna en el mar? Hay leyendas que dicen que es un camino luminoso que lleva al cielo. Otras dicen que es el camino que siguió un famoso pirata. Y lo más sorprendente es que las dos tienen razón.
Yo le escucho como hipnotizada por su voz. Y al ver que no continúa le pregunto:
-¿A qué te refieres?
Él continua con su historia sin mirarme, como si yo no estuviese y hablase para sí mismo.
-Dicen que el pirata Aamon navega por estas tierras. De hecho, se dice que nació aquí mismo, en esta playa, y de ahí venía su gran afición al mar. Dicen que se embarcó para pasar toda la eternidad saqueando a cualquier barco que se atreva a hacerse a la mar cuando haya tormenta. Cuenta la leyenda que su barco estaba lleno de horrorres... Y de promesas. La eternidad, la juventud, la belleza... Deseos inútiles que tendrás que pagar con un precio demasiado caro. Los piratas más sanguinarios del mundo, el mal en estado puro. Ni el mismo Holandés Errante se atrevió jamás a hacerle cara. Y en él viajaban las mujeres más hermosas, y las más crueles. Sirenas traicioneras capaces de arrancarte la vida sin pestañear. Se dice que cuando hay tormenta y en las noches más oscuras se puede ver su sucio y raído barco, casi tan negro como su corazón, navegando cerca de las rocas. Esperando cualquier barco despistado al que poder saquear. Y si le ves venir lo mejor que te puede ocurrir es que mueras ahogado antes de verle la cara al capitán. Porque si te atrapan como prisionero... Ni la muerte podrá librarte del castigo que supondría.
Algo en su tono, perdido y lejano, me hace estremecer.
-Porque Aamon no es solo un pirata-continúa en un susurro, como si estuviese desvelándome un secreto prohibido.- Es uno de los tres demonios al servicio de Satachia, también conocido como Mammon. Su nombre significa riquezas, induce a la avaricia. Dicen que al embarcarse fue marcando tras de sí con sangre de ángel el camino al cielo. Un camino que ni un loco seguiría. Lleno de trampas, de demonios y ángeles corrompidos. Con mujeres que intentan conducirte al fondo del mar. Es un demonio realmente astuto, desde luego. Y más vale que jamás te lo encuentres de cara o desearás morir. Y es duro querer morir y no poder. Una eternidad de sufrimientos se hace muy larga, créeme.
Habla con amargura, como si hubiese tenido que resignarse a un oscuro destino y no pudiese escapar.
Se gira hacia mí con una sonrisa que indica peligro. Se levanta de la silla y se acerca a mí con un par de uvas en la mano. Demasiado cerca. Mi corazón empieza a dar saltos en mi pecho y yo deseo que no advierta lo nerviosa que estoy.
-Lo siento. Debo estar aburriéndote con historias absurdas-me dice en un susurro.-Seguro que cuando te he dicho que te quedases te imaginabas otra cosa.
Yo no le contesto y miro la palma de su mano donde están las uvas. Le abro el puño y le cojo las dos uvas. Están muy dulces y frías. Él se ríe y se inclina hacia mí. Cada vez está más cerca y cada vez mi corazón late más rápido, con expectación.

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